Patty POV
Yo era la primera vez que hacía un vuelo tan largo, estaba algo nerviosa pero no tanto como creía que iba a estarlo. Cuando despegamos Mandy cerró los ojos con fuerza mientras me apretaba la mano con fuerza, como si nunca quisiera soltarla.
-¿Que haces?-le pregunté.
-Pido un deseo.
-¿Se puede saber qué?-quise averiguar.
-Si te lo digo, nunca se cumplirá.
-Una vez me dijeron que hay que tener cuidado con lo que se desea, nunca sabemos de que forma se hará realidad.-le dije sonriente.
Volví la vista para mirar por la ventanilla del avión observando como deja atrás mi país. Un sentimiento de tristeza se adueño de mi corazón e hizo que se reflejara en mi mirada, pero mi amiga como siempre supo decir las palabras adecuadas para devolverme la sonrisa.
-No estés triste, en dos semanas estaremos de vuelta.
Fue un viaje sin turbulencias, aunque algo pesado por las diez horas de vuelo. Cuando recogimos nuestro equipaje fuimos hacia el metro, también era la primera vez que tomaba el metro, así que me fié de mi amiga para que me guiara, pero no recordaba que ella solía perderse a menudo, en uno de los enlaces nos equivocamos de dirección y tuvimos que bajar y volver a subir en la dirección correcta. Aunque este pequeño incidente hizo que pudiera conocer al primer miembro de la familia de Mandy, a su primo de Galicia que también volvía de un viaje de negocios.
Cuando llegamos a la estación de tren y buscamos nuestro anden, nos sentamos a tomar un refrigerio. Ya había conocido a un miembro de su familia, que por cierto me había simpatizado bastante, pero eso no hacía que dejara de preocuparme el resto, y no paraba de darle vueltas a la cabeza con ese tema. Se lo dije a mi amiga que me preocupaba en exceso lo que su familia opinara de mi, no sabía si iba a ser bienvenida en su entorno, y eso me entristecía sumamente. Ella me hizo callar de inmediato cuando de mi boca comenzaron a salir incoherencias como solía hacer a menudo cuando algo me preocupaba.
-Shhh. Patty, eres una de las mejores personas que he conocido nunca. Ellos saben lo importante que eres para mi, y todo lo que has hecho por mi y para que yo estuviera bien en mi nuevo hogar. Ellos te aprecian sin ni siquiera conocerte. Ademas es imposible no quererte, simplemente eres tu, eres Patty.
-Muchas gracias amiga.
Me abracé a mi amiga con fuerza y las lagrimas comenzaron a salir por mis ojos, y ella me acompañó con esas lagrimas de alegría. Eramos felices siendo amigas, el destino nos había unido, y desde aquel día que por casualidad ella conoció a City en el blog y esta nos presentó supe que sería una amistad para siempre, la cual se confirmó cuando ella aceptó el traslado a mi país.
Minutos después la megafonía de la estación sonó.
“AVE con destino Málaga hará su salida desde el andén 26 en quince minutos”
Mi cuerpo seguía tembloroso, pese a las palabras de mi amiga, colocamos nuestro equipaje y nos acomodamos en nuestro asientos. Conforme nos acercábamos a Málaga la sonrisa de Mandy era mas y mas grande. En algunas ocasiones la vi de cerrar los ojos e inspirar, igual que hacía cada vez que recordaba su ciudad, decía que siempre recordaría ese olor a mar tan característico de su Málaga. Ella siempre decía que nunca le habían gustado las playas de Málaga y mucho menos desde que conoció hacía unos años las playas del Caribe, pero que sin embargo ya comenzaba a echarlas de menos.
Cuando llegamos a la estación de Málaga y nos dirigimos a coger nuestro equipaje, me tembló tanto el cuerpo que casi me cae la maleta encima de los pies. Mi amiga me abrazó para volver a tranquilizarme.
-Todo saldrá bien amiga.-me susurró al oído.
Bajamos del tren y ella comenzó a buscar entre el gentío alguna cara conocida, yo los había visto en fotos así que también intentaba buscar algún rostro conocido. Pasaron un par de minutos y no veíamos a nadie, ella se volvió hacia mi algo preocupada cuando de repente oímos un alborto de gente que se acercaba a donde estábamos paradas. No logré reconocer a nadie, solo vi un cartel enorme que ponía: BIENVENIDA A CASA, y vi como Mandy soltaba sus cosas y corría hacia ellos para abrazarlos uno a uno.
Observé detenidamente como mi amiga saludaba y abrazaba uno a uno a las personas que allí se concentraban. Pude reconocer a su mama y a su papa, y poco mas porque todos se agolpaban encima de ella, se veía que la querían mucho.
Allí estaba yo, observando aquella escena, pero un poco apartada de todo. Parecía que yo no existía, me sentía un tanto excluida, nadie se había percatado de mi presencia, aunque en parte lo entendía, si yo estuviera sin ver a Mandy tanto tiempo también olvidaría todo lo que hubiera a mi alrededor.
Solté mi equipaje en el suelo esperando a que terminaran su recibimiento cuando algo tiró de mi pantalón, miré hacia abajo y lo vi.
-Hola, ¿tu eres Patty?-me dijo con ojitos tiernos un pequeño que apenas levantaba un palmo del suelo.
-Si.-me agaché para quedar a su altura-¿Tu quién eres?-sabía perfectamente quien era porque Mandy me había enseñado mil y una fotos de su sobrino.
-Yo soy Antonio.-me dijo con voz dulce-Soy el sobrino de la tita Marina.-así se llamaba realmente Mandy-¿Tu vas a ser mi nueva tita?
-Pues si tu quieres ser mi sobrino, yo seré la tita Patty.
Sonrió de oreja a oreja y salió corriendo hacia donde se encontraba el resto.
-Mami, Mami!!-le gritó a su madre que aun abrazaba a Mandy.
-Dime Antonio.
-Tengo una nueva tita, ¿quieres que te la presente?
Las palabras de mi nuevo sobrino hicieron que una felicidad creciera dentro de mi. Pero aun quedaban muchos por conocer, y me quedaba poco para conocerlos a todos.
-Hola Patty, soy Ana Pilar.-me dijo dándome un enorme abrazo-Por fin te conozco en persona, tenía unas ganas tremendas.
-Lo mismo digo Ana.-le dije devolviendole el abrazo.
-Te presento a tu otra sobrina.-dijo dejando paso a una niña guapísima, que también reconocí por las fotos que Mandy siempre me enseñaba-Esta es mi hija Ana María.
-Hola tita Patty.-dijo alegremente mientras se acercaba para darme un beso.
-Hola Anita.-así solía llamarla siempre que hablábamos por el messenger.
Cuando alcé la vista después de besarla vi que todos hacían cola para conocerme. Mandy me los presentó uno a uno, primero sus padres y sus hermanos, los cuales me recibieron super bien. Después a sus amigas Caro, Miriam, Cintia, Beatriz, Carmen, Loli, Rocio, y también a sus amigos Rentero, Benji, Juani, Jose Carlos, Joselito... Todos me recibieron con el mismo entusiasmo y cariño, me sentí querida por todos y cada uno de los que allí se encontraban, estaba como en casa.
-¿Ves como todos te iban a adorar?-me susurró mi amiga al oído.
-Muchísimas gracias amiga, nunca olvidaré este viaje.
Nos abrazamos y nos dirigimos al aparcamiento. Cual fue la sorpresa que allí esperaba aparcado su coche, ese que tanto echaba de menos, su chiquito como ella lo solía llamar, aunque desde que ella se había marchado lo usaba su hermana pequeña Iria. Por supuesto fue ella la que condujo hasta su casa.
-¡Como te he echado de menos chiquito!-decía mientras se colocaba en su asiento.
Con nosotras vinieron Iria y Javier, el hermano pequeño de Mandy, que me hizo mil y una preguntas sobre mi país durante el camino. Detrás nuestra iba todo una flota de coches que se dirigía hacia su casa para celebrar una fiesta de bienvenida con todos los vecinos, el el jardín de su casa haciendo una barbacoa, como era tradicional ya en su barrio.
Todo estaba saliendo perfecto, su familia y amigos me habían aceptado, y yo era completamente feliz.
-¿En que piensas amiga?-me preguntó Mandy cuando me vio sumamente callada, algo que no era normal en mi.
-En que todo es perfecto, y que ojalá todo nuestro viaje sea tan maravilloso como hasta ahora. Ah, y que tengo ganas de que me enseñes esas playas de las que tanto has hablado.
-Mañana mismo te llevaré a dar un paseo a tomar pescaito a un chiringuito en la playa.-me prometió mientras paraba el coche.-Mira esta es mi casa.
Las luces estaban encendidas y la música ya estaba puesta, y un olor a barbacoa llegaba hasta nosotros, los vecinos ya habían preparado todo para nuestra llegada. La velada fue fantástica en todos los sentidos, la comida buenísima, el ambiente fascinante y la gente increíblemente agradable.
Estábamos agotadas por el viaje pero a penas lo notamos hasta que se fue el último invitado y nos quedamos Mandy, su familia y yo. Cuando ya no podíamos mas, nos bañamos y nos fuimos para cama, yo dormiría en el cuarto que había pertenecido a Arantxa, la hermana mayor de Mandy, que ya no vivía con ellos. Mi amiga esperó a que yo me acomodara del todo en la cama para irse a su habitación.
-Buenas noches Patty, que descanses.
-Buenas noches Mandy. Te quiero.-le contesté.
Apagó la luz y cerró la puerta tras de si. En pocos minutos Morfeo, al que tanto amaba, me acogió en su seno, para sumirme en un placentero sueño.
