YA QUEDA MENOS

BIENVENIDOS

Hola a tod@s l@s q lean este humilde blog. Este ha sido creado para publicar, como su nombre indica, un sin fin de historias. Lo mas seguro es que no tengan relación entre sí, pero de lo que estamos seguras es que cada una de ellas estará hecha con el corazón, asi que esperamos que les guste. Un besazo de parte de Mandy y Sire

jueves, 8 de diciembre de 2011

¡Que abandonadito está esto!, Culpa nuestra, a ver si lo podemos cambiar

Como vereis hace tiempo que no se publican entradas en el blog, el trabajo, la familia y demás son las causas de este "abandono". En mi caso particular os diré que en estos momentos estoy viviendo una situación nada agradable, convivo con el padre de mis hijos pero hace año y medio que no somos pareja, el resto os lo podéis imaginar.
El objetivo de este blog en un principio era publicar historias para entretenernos tanto a nosotras como a vosotros que lo seguís.
Con vuestro permiso me voy a salir un poco del formato habitual de historias inventadas con la única finalidad de entretener y voy a aprovechar este rinconcito para desahogarme un poco y contaros un poquito mas de mi vida.
Como algunos ya sabréis tengo dos hijos que son mi vida, me quedé embarazada con 18 años pensando que estaba locamente enamorada de mi pareja y que nuestra maravillosa relación duraría toda la vida. ¡JAJAJA!,¿Que ilusa y tonta era!.
Al poco de nacer mi hija, mi esposo comenzó a cambiar sin préaviso.... Salía de casa por la mañana y no volvía hasta altas horas de la noche, era desagradable, no nos atendía ni a mi ni a mi hija...en definitiva parecía que todo aquello le había venido muy grande y que para él mas que una familia eramos un estorbo.
Con el tiempo descubrí que el problema era su adicción a las drogas, en aquellos tiempos recuerdo que me sentía sola, como si estuviera atrapada en un bucle del que no podía salir...
Por mas que intentara hablar con él la respuesta siempre era la misma, un sonoro:
-¡¡¡Que no me comas la cabeza!!!- seguido de un portazo.
Cuando mi hija tenía casi dos años tuve una discusión enorme con él y con la que era mi suegra, ella se empeñaba en seguir dándole dinero para drogas, justificandose siempre en el hecho de que prefería dárselo ella antes de verlo en la cárcel por robar. "Entonces no lo entendía y he de reconocer que hoy por hoy, después de 13 años sigo sin comprenderlo"...Supongo que ella tendría algún tipo de razonamiento ilógico que la hiciera actuar así.
La cuestión es que aquella misma noche me sentí tan frustrada y agobiada que saqué fuerzas de flaqueza y los puse a él y a sus cosas en la calle.
No recuerdo ni cuando volví a dormir.... lloré y lloré hasta el punto de asustarme, había momentos en que pensaba que me iba a asfixiar, el aire no pasaba por mi garganta y la sensación de opresión en el pecho será una de las cosas que nunca olvidaré en mi vida.
Por mi cabeza desfilaban mil y una preguntas: ¿Qué voy ha hacer ahora?,¿Por qué me ha hecho esto?, ¿Tan poco le importamos?, ¿Cómo se lo voy a contar a mi madre?.....Preguntas a las que no conseguía dar respuesta.
Pasaban los días y tan solo sabía por su hermano que estaba en casa de su madre y que solo salía para ir a dar su particular viajecito a un poblado chabolista en busca de aquello que envenenaba su cuerpo día a día.
Una mañana cuando ya pensaba que todo aquello había terminado tocaron a mi puerta y al abrir descubrí que era él.
Me pidió perdón y prometió mil veces que iba a pedir ayuda para dejar aquel mundillo de las drogas. Quizá me tacharéis de desconfiada, pero todo aquello me sonaba a cuento por lo cual le negué la entrada a mi casa y le dije que solo cuando me demostrara que estaba cambiando volvería a poner un pie dentro.
El lunes siguiente volvió a venir pero esta vez con papeles médicos que corroboraban que estaba en un programa de desintoxicación, al principio dudé que hacer, pero después decidí que no quería que mi hija se criara sin su padre y decidí perdonarlo y dejarlo volver.
En honor a la verdad he de decir que desde que comenzó el programa no volvió a consumir drogas,cosa que en su día me pareció un mérito.
Lo peor vino cuando tuve que retomar mi vida de pareja, yo sabía que lo quería pero me era sumamente difícil hacer borrón y cuenta nueva, no conseguía borrar de mi cabeza el daño que me había hecho. Años después fue cuando comprendí que nunca sería capaz de llegar a perdonarlo de corazón.
Mi esposo empezó a trabajar y a mantener una vida paralela a la mía, trabajaba de noche, dormía de día y los fines de semana los ocupaba fuera de casa cuidando a sus animales, yendo de cacería o simplemente durmiendo.
Yo me acostumbré a aquello. En aquel momento fue cuando comencé a ser un mueble mas de mi casa, dejé de cuidarme, engordé 30 Kilos y lo peor es que me convencí a mi misma de que eso era una vida normal.
Cada día me sentía peor con el mundo y conmigo misma, no tenía ganas de salir, no quería ver a mis amigos, detestaba verme en el espejo, cuando salíamos a la calle y veía a todas esas niñas disfrutando la vida con sus cuerpos danone y sus sonrisas de oreja a oreja me daba rabia....¿Cómo había podido yo pasar de estar igual que ellas a convertirme en lo que me había convertido? una amargada de la vida...En definitiva, solo quería estar encerrada en casa sin hablar ni ver a nadie.
Una vez mi hija creció un poco una amiga me recomendó buscar un trabajo y asi cambiar un poco de aires. Acababa de pasar por uno de los peores momentos de mi vida, mi abuela, la mujer que me crió había fallecido tras una larga enfermedad y estaba mas hundida que nunca, en aquellos momentos nunca tuve el apoyo de mi pareja pero como ya dije antes para mi eso era normal. Menos mal que la escuché y le hice caso.
Comencé a trabajar siendo una persona reprimida que hablaba poco y prefería ponerse en la fila de atrás para pasar inadvertida pero al poco eso cambió.
Conocí a un muchacho, en un principio me llamó la atención, era guapo y simpatico y me trataba con total naturalidad, yo sabía de su fama de mujeriego pero aún asi decidí acercarme a él. Desde primera hora le dejé claro que tenía pareja y que no buscaba nada especial, pero que disfrutaba de su compañía y me gustaba estar con él.
Poco a poco fuimos cogiendo confianza, el también estaba pasando por una mala racha al igual que yo y nos consolabamos el uno al otro.
Un día salimos juntos a trabajar y por la noche me invitó a tomar una copa, paseamos, bromeamos y decidí que podía sincerarme con él. Le conté lo mal que me sentía conmigo misma, lo mal que me llevaba con el espejo, los problemas que tenía en casa.... y entonces fue cuando comprendí que mi vida no era como debía ser.
El en lugar de hacerse el loco y cambiar de tema se enfadó conmigo y me dijo que no podía ser mas tonta.
Me hizo saber cuanto valía yo como persona y me dijo que cualquier hombre que me menospreciara es que no me merecía o no estaba bien de la cabeza. Yo no podía creer lo que escuchaban mis oídos así que me eché a reír.
Entonces me tomó de los hombros, me miró a los ojos y me dijo:
-Sabes como soy mejor que nadie, en mi naturaleza no está ser fiel a nadie ni tener pareja formal, pero créeme que si algún día decidiera o pudiera cambiar me encantaría que la persona que estuviera a mi lado fuera como tu, ¡ojalá!, no pienses mas tonterías, sabes que estaré aquí siempre que me necesites chiquitilla.-
En ese momento me besó y yo no supe como reaccionar, me sentía culpable pero a la vez era feliz, había un ser humano en el mundo al que yo parecía importarle.
A raiz de ese día comenzamos una relación que a algunos os podrá parecer pecaminosa, indecente o algo por el estilo, pero que a mi me devolvió la vida. Era increíble lo que sentía estando en la oficina viéndolo sin que nadie supiera lo que había entre nosotros, sabía que esa relación no llegaría a nada pero tanto él como yo esperábamos impacientes el final del día para escaparnos y fundir nuestros cuerpos en uno solo.
Nadie que vea la situación desde fuera puede imaginar lo que ese hombre me daba a valer, me hacía sentir única, miraba mi cuerpo con un deseo sobrehumano, me hacía el amor como nadie lo había hecho antes y una vez habíamos acabado de disfrutar el uno del otro podía pasarse media noche acariciándome, besándome y diciéndome lo bonita que era y lo que le gustaba reflejarse en mis ojos mientras me poseía. Soy consciente de que dicho así suena un poco frívolo pero aquellos momentos me hacían sentir que volvía a vivir de nuevo.
Comencé a cuidarme de nuevo, perdí peso, salía de copas, llevaba a mi hija los fines de semana al campo, al parque de atracciones...cosa que no había hecho nunca antes.. en resumidas cuentas empecé a ser feliz de nuevo.
Esa historia duró un año y aunque en su momento me sentí culpable hasta el punto de llevarme a una depresión hoy por hoy veo las cosas con claridad. El me daba la felicidad, el cariño, la compresión y demás carencias que mi esposo nunca ha sabido darme. Era mi amigo, mi confidente, mi consejero, mi amante....¿Qué mas podía pedir?
Dejé el trabajo y poco a poco todo volvió a ser como antes, me volví a recluir en casa, mi esposo seguía viviendo su vida sin importarle lo que yo sentía, empecé a descuidarme de nuevo...Todo volvió a ser igual.
Entonces fue cuando cometí el típico error de pensar que la cosa podía tener solución.
Mi esposo hacía años que me venía reclamando tener otro hijo y yo pensé que sería una buena forma de cambiar las cosas a mejor.
Por aquel entonces mi suegra vivía conmigo ya que el ayuntamiento le había expropiado su casa y pensé que todo sería mas fácil que con mi hija ya que la tendría a ella para ayudarme. También me equivoqué con eso.
La única diferencia era que ahora, tenía una persona en mi casa que intentaba justificar cada uno de los errores de mi esposo y hacerme creer que es que yo era demasiado exigente y que eso era lo normal.
Me sentí tan asfixiada en casa que decidí irme a casa de mi madre, mi niño estaba un día si y otro también en el hospital con aerosoles, el día siguiente de mi cumpleaños lo tuvieron que operar de urgencia con tan solo 6 meses de vida y el único apoyo que tuve en aquellos momentos fue el de Mandy (la otra creadora de este blog) que no se separó ni de mi ni de mi hijo un solo minuto.Al final entre una cosa y otra el primer año de vida de mi hijo lo pasé allí, en casa de mi madre.
En Agosto del año pasado falleció mi suegra de repente de un infarto y mi esposo se quedó hecho polvo.
Cuando lo ví sufrir de esa manera, sentí tanta lástima por él que lo confundí con amor. Volví a casa y comenzó de nuevo mi pesadilla, comenzó a beber, a gritarme, a insultarme, e incluso sin llegar a culminar su acción llegó a levantarme la mano delante de mis hijos atemorizados.
Entonces fue cuando decidí que aquella sería la última vez que me había pisoteado, lo volví a poner en la calle pero tardó poco en volver, lo que mas me fastidió de aquello fue el hecho de que su propio hermano me dijera que él no podía hacer nada, que en su casa no podía estar, cuando meses antes se había separado y había estado viviendo en mi casa por un año.
A la mañana siguiente cuando se le pasó la borrachera le dí un ultimátum al que hizo caso omiso, yo comencé a trabajar de nuevo y por ese motivo pude aguantar la situación por unos meses mas, hasta que un día tuve que abandonar mi puesto de trabajo ya que mi hija me llamó desde casa de mi vecina llorando a las 2 de la tarde avisándome de que su padre aun no se había levantado. Mi pobre niña pequeña, me partió el corazón ver como la pobre lloraba porque no había sido capaz de entretener a su hermano para poder hacerle de comer. Aquellos sollozos y aquella impotencia en su voz que oí por teléfono me desgarraron el alma.
En un primer momento pensé que a su padre le habría pasado algo, no era racional que un hombre de 40 años no llevara a su hija de 11 al colegio con el único propósito de que cuidara a su hermano de 2.
No recuerdo ni como llegué a casa, solo se que en un momento dado miré el cuenta kilometros de mi coche que marcaba 190 K/hora y pensé "¡Dios! hazme llegar a casa que no me estrelle por el camino.
El camino de vuelta a casa se me hizo eterno... ¿cual sería mi sorpresa cuando llegué a casa, abrí la puerta del dormitorio y lo ví allí, acostado, durmiendo plácidamente mientras mi hija lloraba y mi corazón parecía que se quería salir por mi boca?.
En aquel momento tuve que controlarme para no hacer una locura que me hubiera llevado sin duda a parar con mis huesos en la carcel, en tan solo un instante pasaron por mi cabeza todos los recuerdos de malos momentos, los desplantes, las ausencias,los desprecios y demás amarguras por las que aquel hombr eme habia hecho pasar a lo largo de los años.
Lo golpeé y tiré de él con todas mis fuerzas que en aquel momento eran sobrehumanas, hasta el punto de sacarlo de un tirón de la cama y estamparlo en mitad del suelo del salón.
Mantuve la sangre fría y lo único que le dije sin que me temblara la voz por primera vez en 12 años fue:
-Cada día que he pasado a tu lado ha sido una pesadilla, me has hundido y no voy a consentir en la vida que le hagas lo mismo a mis hijos, te quiero fuera de mi casa y de mi vida ¡YA!-
Dí un portazo tras de mi y me fui a casa de mi vecina, allí pasé una semana en la cual ella se hizo cargo de mis hijos ya que yo no tenía fuerzas mas que para trabajar (porque no me quedaba mas remedio), volver a su casa llorar y dormir hasta el día siguiente.
Nunca se lo he dicho pero le tendré que agradecer de por vida lo que hizo por mi, aquellos días, sin reclamar ni pedir nada a cambio en ningún momento, al contrario, la pobre mía podía estar reventando, agotada, que no hacía mas que regañarle a su marido y los niños para que me dejaran descansar.
A la semana decidí volver a casa, ya que me daba vergüenza, siempre me han tratado como uno mas de su familia, pero en aquel momento nos habían abierto las puertas de su casa, me habían consolado, habían cuidado de mi familia...no podía seguir molestándolos por mas tiempo.
Cuando volví a casa había tenido tiempo para calmarme y recapacitar, se que muchos de vosotros (entre ellos Mandy) no comprenderéis la decisión que tomé en aquel momento pero mi abuela, que fue una madre para mi, me inculcó siempre que lo mas importante en esta vida es la familia y muy a mi pesar, pase lo que pase, ese hombre que me ha hecho llorar y sufrir tantas veces, es y siempre será el padre de mis hijos.
Después de mucho pensar hablé con él, mi decisión fue rotunda pero bondadosa, le dije que podía quedarse en casa hasta que encontrara trabajo y un lugar donde vivir, pero que tan pronto lo tuviera tendría que irse de mi casa, eso si, le dejé bien claro que entre nosotros no había nada, lo nuestro terminó el día que empujó a mi hija de 11 años ha hacerse adulta de golpe al tener que tomar sabiamente (gracias a dios) la decisión de reconocer que las circunstancias la sobrepasaban y pedirle ayuda a mi vecina para cuidar a su hermano hasta que yo llegara de trabajar.
Eso no se lo perdonaré en la vida, hasta hoy me he limitado a decirle a todos que este hombre es el padre de mis hijos y punto, no se si alguien pueda comprender mis motivos para mantenerlo en mi casa, hay un dicho que dice que el que las lleva las entiende y es totalmente real.
En su día mi madre decidió por mi que yo sería mas feliz sin mi padre, no le guardo ningún rencor por ello, al contrario, la admiro por todo lo que ha luchado por mi, la cosa fue que cuando supe quien era ya era tarde para comprobarlo, estaba en un hospital, muriéndose y yo era demasiado joven para aceptar que en su lecho de muerte se hubiera acordado de mi, quizá me querría pedir perdón, quizá me hubiera dado una explicación de porque nunca se hizo cargo de mi...no se y nunca lo sabré, lo que si se es que mi madre sin quererlo me transmitió el dolor y el daño que le había hecho a ella y con ello me transmitió también su rencor hacia su persona. Hoy que soy adulta, me arrepiento de no haber ido y no puedo evitar pensar como hubiera sido mi vida si no hubiera tomado aquella decisión basándome en un dolor que no era mio.
Tengo claro que el padre de mis hijos no es la persona que quiero que envejezca a mi lado, estoy sufriendo cada día que pasa, vivo con una persona a la que no amo, es mas, podría decir que no lo soporto y encima tengo que aguantar cada día que me intente tocar, que se intente acercar a mi y que no quiera aceptar que entre nosotros lo único que existen son dos hijos.
Se que algunos podéis pensar que soy masoquista por aguantar esto y otros quizá que es que en el fondo no lo he dejado de querer, pero lo cierto, es que la única verdad es que quiero darle a mis hijos la oportunidad que yo no tuve de poder ser ellos los que decidan si su padre es merecedor de su cariño o no.
En cuanto a mi, tengo mis motivos para haber escrito este relato, en parte es una forma de cortar con el pasado y empezar a vivir el presente.
Cuando decidí dejar al padre de mis hijos en casa, asumí que hasta que él no saliera por las puertas yo no estaría con nadie, pero hace unos meses conocí a alguien, por ahora tan solo es un amigo,es mas, ni siquiera se si me estoy enamorando de él, ni mucho menos si él siente algo por mi, pero lo que si se es que cada día que pasa estoy mas a gusto con él y que me trata como a una reina, me habla con ternura,me encanta su voz, me alaga, me comprende e incluso a veces no tengo que terminar la frases para que el sepa exactamente lo que estoy pensando, quizá todo esto solo sea producto de mi imaginación y la realidad sea completamente diferente, pero la verdad es que me da igual, se que cada día tengo mas ganas de que me coja entre sus brazos para sentirme segura, se que si me da las buenas noche duermo mejor, se que sea real o ficticio me está dando la confianza para volver a ser yo misma y lo mas importante me ha enseñado que nunca hay que rendirse y estancarse en el pasado, hay que mirar al futuro y hay que ilusionarse aunque al final las cosas no salgan como esperábamos.
La vida no es un cuento de hadas, los príncipes azules no existen, al principio de una historia nunca sabremos si el final será feliz o no, e incluso nunca podremos predecir lo que sufriremos por el camino, pero siempre será mejor intentarlo y perder, que tener que arrepentirse toda la vida por no haberlo intentado.
Os quiero pedir disculpas por la forma en que está escrita la historia, la editora y la que me quita las faltas de ortografía es Mandy y en esta ocasión he decidido que prefería que leyera esta historia a la par que el resto de vosotros.
Espero no haberos aburrido mucho, pero de verás necesitaba hacer esto, para mi es una liberación poder hacerlo ya que creo que con palabras no podría expresar todo lo que hoy relato aquí.

Por último me voy a permitir daros un consejo de corazón:
Luchad siempre por vuestros sueños en la medida de lo posible y que no os flaqueen las fuerzas cuando las cosas no salgan como esperáis, pensad siempre, que si algo no sale bien es porque el destino os está guardando algo mejor.
Gracias por tomaros la molestia de ocupar vuestro tiempo en leer este relato hasta el final.


SIRE
------

No hay comentarios: