YA QUEDA MENOS

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Hola a tod@s l@s q lean este humilde blog. Este ha sido creado para publicar, como su nombre indica, un sin fin de historias. Lo mas seguro es que no tengan relación entre sí, pero de lo que estamos seguras es que cada una de ellas estará hecha con el corazón, asi que esperamos que les guste. Un besazo de parte de Mandy y Sire

lunes, 1 de marzo de 2010

UNA VIDA DIFERENTE 3.- Presentaciones


Fue pasando el tiempo y llegó la navidad y por fin pudimos cumplir uno de los sueños que habíamos tenido siempre, poner un árbol de navidad gigante como los que se ven en las películas. A finales de noviembre mama nos llevo a unos grandes almacenes y compramos el árbol y todos los adornos que íbamos a necesitar para adornarlo, además compramos guirnaldas de luces, unos ciervos para poner en el jardín, los calcetines para colgar en la chimenea e infinidad de tonterías mas que realmente no sabíamos donde íbamos a colocar, lo cierto es que en aquel entonces yo no comprendía como habíamos pasado de no tener nada de dinero, o como se dice en mi tierra estar mas secos que la mohama, a poder hacer ese derroche de dinero en compras innecesarias. Cuando salimos de allí mama paro en una tienda pequeñita que había en el centro y compró un nacimiento completo con figuritas que se movían, molinos que giraban e incluso animales que parecía que realmente estaban labrando la tierra, yo pensaba que era para poner en casa pero cuando llegamos al barrio mama paró en casa de la abuela y nos hizo ayudarle a descargar las cosas allí. Cuando llegamos a casa nos explico que su abuela siempre había tenido el sueño de poder tener una casa grande en la que poder montar un Belén de grandes dimensiones y que por desgracia murió con ese deseo, así que la abuela siempre decía que si algún día tenía una casa grande lo montaría en honor a ella. Mi curiosidad ya no podía más así que le pregunté a mama como era posible que ahora pudiéramos permitirnos esos caprichos y antes no.

Ella me contó, no sin antes hacerme prometer que no diría nada de lo que contara, que unos meses atrás nos había tocado un boleto de el Gordo de la Primitiva y que aparte de las casas que compramos para nosotros compraron también unos pisos mas en la ciudad que ahora tenían alquilados y que de ese dinero es de donde estábamos sacando para poder pagar todos esos caprichosos, entonces curiosa de mi volví a cuestionarla.

-Entonces si no te hace falta ¿por qué sigues trabajando?-

A lo que ella me contestó:

-Porque si no lo hiciera os estaría dando un mal ejemplo, las cosas no suelen caer como llovidas del cielo y en la vida hay que luchar y sufrir para llegar a ser alguien, yo no quiero que ni tu ni tu hermano crezcáis pensando que todo el monte es orégano, además ni yo ni ninguno de la familia queremos que se sepa que tenemos ese dinero, mas que nada por miedo a que alguien intente dañarnos. Hoy en día hay que tener mucho cuidado con lo que se dice o hace delante de desconocidos, no te puedes fiar ni de tu sombra.

Al terminar de decir esto me volvió ha hacer prometer que no contaría nada incluso a mis amigos y hasta el día de hoy así lo he hecho.

Cuando llegó el 1 de Diciembre nos dispusimos a adornar, aquello fue un espectáculo, tardamos toda la mañana en decorar el interior de la casa y el árbol, y por la tarde mama intentó sin éxito colocar las luces de fuera de la casa, el caso es que ponerlas las puso con la ayuda de mi tío que le gritaba desde abajo.

-¡¡¡Niña no, mas a la derecha a la derechaaaa!!!! ¿Se te ha olvidado donde tienes la derecha? Me cago en la mar ¿yo pa que me meteré en estos fregaos?

Desde dentro la abuela, mi hermano y yo nos partíamos de la risa, a la que le hacía menos gracia era a mi madre que le contestaba.

-Aquí te querría ver yo a ti a ver lo que hacías.

Al final consiguieron colocarlas medianamente bien, el problema era que no conseguían dar con la forma para que encendieran, tanto trabajo para nada, cada vez nos reíamos mas de ver que se gritaban el uno al otro diciendo tonterías el uno --quita eso ya--- y la otra --¿y por qué lo voy a quitar? El caso es que estaban los dos envenenados con las dichosas luces. Fue como ver un combate de boxeo en el que en un extremo estaban las luces de navidad y en el otro mi madre y mi tío, y claro está, ganaron las luces por k.o técnico. Al final decidieron desistir y hacerse a la idea de que la decoración era solo eso decoración sin luces.

Ese viernes mi madre me comento que su amigo se había ofrecido a echarle un ojo a las luces y me preguntó que si me importaría que lo hiciera antes de que salieran a cenar, en un primer instante me quede dubitativa, pero al cabo de unos segundos le contesté que si a ella no le importaba, por mi parte no había ningún problema.

Todo el día estuve dándole vueltas al tema, pensando como sería, según los gustos de mi madre tendría que ser un hombre alto, fuerte y de seguro moreno. Al llegar la noche mama nos puso la cena a mi hermano y a mi, aquella noche quedamos en que mi tía se vendría con nosotros para ver películas pero mi abuela llegó también a casa con la escusa de que se había quedado sin café, pero lo cierto es que también al igual que yo quería ver al misterioso amigo de mi madre.

A eso de las nueve cuando estábamos terminando de cenar tocaron al porterillo, mi madre fue a abrir y todos corrimos a la ventana de la cocina para poder cotillear.

Cuando entraron nos pillaron vigilando, todos intentamos disimular pero ya era tarde. Mama y el se miraron y se echaron a reír, lo primero que hizo mama fue presentárnoslo.

A él se le notaba que estaba nervioso, quizás porque pensaba que necesitaba nuestra aprobación, lo cierto es que a todos les cayó bien pero a mi...supongo que en aquel entonces quería a mi madre solo para mi .

Cuando salieron para ver las luces la tita nos preguntó a la abuela y a mi que nos había parecido, la abuela comentó que le había parecido un muchacho educado y tranquilo todo lo contrario que mi padre, yo simplemente me limité a decir que no me lo esperaba así.

En mi interior sabía que no estaba bien que me pusiera en ese plan pero quizás me sentía algo desplazada, había que comprenderme era una niña, supongo que lo haría para llamar la atención.

Al cabo de una media hora mama nos llamó para que saliéramos todos, yo cogí a mi hermano y lo saque corriendo pensando que las luces ya iban a estar encendidas pero vaya chasco todo estaba igual, mi hermano empezó a llorar al ver las luces apagadas, mama lo cogió en brazos y le pregunto que que le pasaba, el le dijo que si no había luces ni Papa Noel ni los Reyes Magos encontrarían la casa porque estábamos muy lejos de la ciudad. Todos nos echamos a reír y el se disgusto mucho, entonces el ya oficial amigo de mi madre lo cogió y le dijo:

-¿Tu quieres que Santa y los Reyes te encuentren?

Mi hermano se limitó a hacer un puchero y asentir con la cabeza.

-Ven conmigo y dale a este interruptor a ver que pasa.-le dijo él.

Cuando mi hermano le dio al interruptor todo el tejado, el arco de la puerta, las ventanas y los ciervos se encendieron a la vez, estaba precioso, recordé una película que veía cuando era pequeña una y otra vez que se llamaba «Una Navidad de Locos» y lo cierto es que mi casa no tenía nada que envidiarle a la de la peli, solo faltaba el muñeco de nieve .

Mi hermano no cabía en si de felicidad y se veía que el amigo de mama se sentía bien por haberlo hecho feliz. Después de admirar un buen rato la casa mama nos mando para dentro ya que hacía bastante frío y decía que nos íbamos a acatarrar, aun así cuando entramos en casa seguíamos mirando por las ventanas para ver si podíamos alcanzar a ver las luces.

Ya eran casi las once de la noche y mama le preguntó a su amigo si quería cenar allí en casa, a lo que el respondió que solo con la condición de que pidieran una pizza o algo por el estilo y lo dejaran de invitar a el por las molestias .

Hacía mucho tiempo que mi abuela no cenaba en mi casa pero claro aquel día quería ver que pasaba con la visita .

Pidieron la cena a la pizzería del pueblo que era lo mas rápido, a mi hermano y a mi nos mandaron a la cama y ellos se quedaron cenando, yo no me dormí hasta bien entrada la noche y a esas alturas todavía escuchaba a los cuatro de dar risotadas y contar «batallitas».

Al día siguiente mama me pregunto que que me había parecido su amigo y yo le dije que no estaba mal para un ratito, pero que solos estábamos mejor. En el mismo instante que se lo dije me arrepentí ya que mama se puso francamente triste y así estuvo toda la semana, yo me sentía muy mal, pero mi orgullo me hacía guardar silencio. Pensaba que llegaría el sábado saldría y se le pasaría, pero al llegar el sábado por la tarde mama fue a comprar al supermercado y entre la compra trajo un par de pizzas que me pidió que calentara para mi hermano y para mi, yo pensaba que se iba a dar una ducha y se iba a arreglar pero en su lugar se echo en el sofá y se quedó dormida.

Al cabo de un rato fui y la llame para que le diera tiempo a arreglarse, pero ella me dijo que esa noche no iba a salir, que se encontraba mal y se iba a acostar, era la primera vez desde que vivíamos allí que mi madre se acostaba antes de las doce y media de la noche, de echo no eran ni las diez cuando nos dio las buenas noches y se retiro a su dormitorio.

Aquella noche lo pase muy mal, cuando mi hermano ceno se acostó, yo me quede sola en el salón y tuve tiempo para pensar. Por un lado sabía que mi madre estaba mal porque yo le di a entender que no iba a aceptar a esa persona, pero por otro lado pensaba que se le pasaría en un par de semanas así que decidí esperar a ver que pasaba .

Llego el día veinte de diciembre y mama seguía igual, ya no salia y no tenia ganas de nada, nos hizo levantar temprano para ir a comprar las cosas para la cena de Nochebuena. Bajamos a Málaga para comprar los mariscos, las carnes y los regalos para la familia, así que para poder hacer todas las compras en un mismo sitio fuimos al centro comercial. Cuando nos dirigíamos a la caja para pagar el destino quiso que nos cruzáramos con su amigo, tan solo de verlo se le cambió la cara. El le recriminó que no le cogiera el teléfono ni le devolviera las llamadas y mi madre se excuso diciendo que había estado muy liada con las compras y los preparativos navideños. El hizo el amago de querer invitarnos a comer pero mi madre declinó su invitación sutilmente diciendo que no podía entretenerse ya que si no se echarían a perder las compras que llevábamos, entonces el se molesto y le dijo que cuando quisiera lo llamara que no iba a presionarla mas, que ya se daba cuenta de que había tomado una decisión.

Cuando llegamos al coche mama subió a mi hermano, me pidió que yo también me acomodara en el coche y se quedo fuera guardando las bolsas de la compra en el maletero, yo abrí el parasol para mirarme en el espejo y entonces fue cuando me di cuenta que mi madre estaba llorando a lagrima viva, no quise decirle nada e hice como si no la hubiera visto. Cuando se subió al coche le pregunte el por que de su llanto y ella disimulando me dijo que seria del humo de los coches que le picaban los ojos, pero lo cierto es que salimos del garaje y sus ojos seguían llorando.

Como me sentía mal y ya no podía aguantar mas llamé a mi tía y le conté todo lo que había pasado para que me consolara, pero cual fue mi sorpresa cuando en lugar de eso se enfado conmigo y me dijo que por la tarde vendría a recogerme para charlar un rato .





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